diumenge, 31 de juliol del 2022

2. La imaginación, la metáfora, ...: lenguajes que nos unen y nos completan


El artista y arquitecto catalán Antoni Gaudí tenía muy claro que la originalidad es volver al origen. Y bien sabemos que necesitamos una buena dosis de originalidad (o imaginación, como veremos a continuación) para adaptarnos a estos convulsos tiempos que corren. Seguimos desarrollando el tema central del blog reforzando el pensamiento sistémico-complejo de la mano de la visión imaginativa y, más adelante, de los relatos tradicionales. Sigamos reformando nuestro hogar: mente/naturaleza; pero ahora desde el co-razón.

Nuestra actual crisis global viene dada por una crisis de percepción. La actual visión del mundo mecanicista y materialista nos impide verla como multisistémica que es. Nuestro lenguaje, sin ir más lejos, refleja una manera lineal, y por lo tanto limitante, de pensar. Aunque esa no sea la naturaleza propia ni de la naturaleza ni de nosotros mismos. Como dice G. Bateson, la vida no siempre se pregunta si algo parece lógico. Así que la razón no nos define por completo, necesitamos aunar esta con la intuición, la emoción y la visión imaginativa.

Algo que en algunas culturas, en especial las más sabias y ancestrales, es bien sabido, en occidente se ha perdido, al menos. El apreciar el valor de la vida y entenderla como milagro, una divinidad participante en una misma y en todo a la vez. Esto se debe y se remonta, principalmente, a los inicios en que una sociedad comienza a definirse con sus mitos, historias y cuentos tradicionales. Algo similar sucede con nuestro sesgo perceptivo, sufre momentos críticos en cuanto empezamos a leer, escribir o incluso a hablar. Nacemos con lo que llamamos un pensamiento mítico por nuestra manera homogénea de relacionarnos nuestro entorno. En el momento en que aceptamos o nos es dado otro nuevo modelo de pensamiento perdemos el primero en gran medida. Pero estudios demuestran que una atención consciente, además de aportar una percepción genuina en profundidad de las cosas (y todas sus relaciones), comporta una modificación sináptica, ¡se modifica fisiológicamente nuestro cerebro!

Evolucionamos por y para nuestro entorno. Este nos aporta conocimiento y belleza. Necesitamos interiorizar una ecología profunda o espiritual como la de nuestros ancestros o las de los nativos americanos, donde la educación era tan contextual como imaginativa. Se inspira en sus mitos, en el arte para conformar su futuro; y en la naturaleza para rendir valor a lo comunitario y lo afectivo. Vida y aprendizaje están integrados, era de carácter informal y cotidiano. Y se promulgaba con un acto moral de imaginación a modo integrado de pensar, entre otras muchas particularidades.

Quizás este sea el modo de cubrir la incertidumbre que se abre paso en las nuevas visiones científicas que nos apremian. Quizás el Arte y la Ciencia no estaban tan alejados el uno del otro en cuanto a fuente de conocimiento. Quizás, o muy probablemente, conviene que comencemos a pensar más poéticamente para encontrar nuestro lugar en este mundo. No será fácil “recuperar” todo esto, pero con la justa aspiración y con herramientas mentales como la metáfora nos podremos acercar cada vez más a los recovecos del conocimiento que nos quedan por descubrir. Profundizar en lo que no alcanzamos a ver pero donde podemos imaginar. Cual oxímoron en que dos extremos conceptuales unidos consiguen un nuevo significado. Y... ¿alejados de todo aforismo?


Imágen : https://pixabay.com/es/illustrations/libro-de-fotos-poes%c3%ada-naturaleza-1983812/

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